Contigo-Zurekin califica de «despilfarro innecesario» el resultado del concurso para el Monumento a los Caídos

La coalición lamenta que los proyectos seleccionados supongan un gasto cercano a los 10 millones de euros, una cifra similar a la inversión total del Instituto de la Memoria.
El grupo municipal de Contigo-Zurekin en el Ayuntamiento de Pamplona ha expresado hoy su firme rechazo al desenlace del concurso de ideas para el edificio de los Caídos. La formación considera que las propuestas finales no solo suponen una carga económica inasumible, sino que no resuelven el problema simbólico y urbanístico de la zona.
Para Contigo-Zurekin, el presupuesto estimado para ambos proyectos ganadores, que ronda los 10 millones de euros, resulta un «despilfarro innecesario». Desde la coalición subrayan que el alto coste de la reforma es equivalente a lo invertido en el Instituto de la Memoria, un proyecto que sí cuenta con un amplio consenso social y político. «Con el Instituto de la Memoria era suficiente. No es necesario duplicar infraestructuras bajo costes astronómicos cuando ya existe un espacio referente para la memoria histórica», señalan desde el grupo municipal.
La coalición advierte de que este nuevo proyecto nace con importantes carencias de legitimidad y eficacia. Contigo-Zurekin destaca que “la propuesta no cuenta con el apoyo de las asociaciones de víctimas, el colectivo que debería ser el eje central de cualquier actuación en este emplazamiento. Mucho nos tememos que existe un temor fundado de que la reforma no logre eliminar el carácter de apología del franquismo del edificio.”
Frente a los proyectos seleccionados, Contigo-Zurekin defiende que el desmantelamiento del edificio era la opción más lógica y beneficiosa para la ciudad por tres motivos fundamentales:
Por un lado, el ahorro económico: El derribo resultaría significativamente más barato que una reforma integral de 10 millones de euros.
Por otro lado, la calidad urbana: Permitiría la creación de una plaza abierta, diáfana y apta para el disfrute real de la ciudadanía.
Para finalizar, la conectividad: Facilitaría una mejor conexión peatonal y visual entre el centro de la ciudad y el barrio de Lezkairu, eliminando la barrera arquitectónica actual.
«Se ha perdido una oportunidad de oro para priorizar el interés ciudadano y la memoria democrática frente al mantenimiento de un edificio que sigue pesando sobre la historia de Pamplona», concluye la coalición sobre esta cuestión.