Contigo-Zurekin denuncia el «fraude participativo» en la resignificación del Monumento a los Caídos y exige su derribo

La coalición Contigo-Zurekin ha mostrado hoy su más absoluto rechazo al proceso de «resignificación» del Monumento a los Caídos impulsado por el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno de Navarra. La formación considera que esta iniciativa es una cortina de humo que perpetúa un espacio de ofensa a las víctimas y exige, como única solución digna, el derribo del edificio para devolver ese suelo a la ciudadanía.
Desde la coalición denuncian que, bajo la apariencia de un proceso democrático, se está marginando a los verdaderos protagonistas. «Nos venden un proceso de participación ciudadana, pero los grandes olvidados son precisamente la ciudadanía y, de forma muy grave, las asociaciones de memoria histórica, a las que ni siquiera se ha tenido en cuenta«, ha denunciado Carlos Guzmán, portavoz parlamentario de Contigo-Zurekin.
Guzmán ha calificado el proceso de «trucado»: «Se nos ofrece opinar sobre si nos gusta más un proyecto u otro, pero siempre dentro de los márgenes que han pactado los tres partidos del gobierno. La capacidad de incidencia real de los ciudadanos dista mucho de ser significativa; va a ser meramente decorativa y de influencia mínima».
Para Contigo-Zurekin, el debate de fondo ha sido secuestrado por las instituciones. Txema Mauleón, concejal de la coalición en el Ayuntamiento de Pamplona/Iruña, ha señalado cuál debería ser la verdadera pregunta a la ciudadanía: «La gran decisión que debería haberse sometido a referéndum es si este edificio debe desmantelarse para que este espacio pase a ser una gran plaza pública, un lugar de encuentro y disfrute vecinal que, además, haga de conexión con el nuevo barrio de Lezkairu».
Mauleón ha advertido de las consecuencias de no actuar: «O hacemos eso, o por el contrario, queremos que siga siendo un tapón urbano y un edificio que sigue ofendiendo a las víctimas».
Desde Contigo-Zurekin sentencian que los intentos de «resignificación» son inútiles porque no pueden borrar la historia ni el trauma que representa la estructura. «Creemos que, por desgracia, este edificio, por más que se le pretenda cambiar el significado, va a ser siempre en el imaginario colectivo lo que es: el Monumento a los Caídos», ha explicado Carlos Guzmán, quien ha concluido: «Y, por tanto, un monumento a los asesinos de más de 3.500 navarros y navarras en el año 1936».
Por todo ello, la coalición exige paralizar este proceso «dirigido», abrir un debate honesto y vinculante sobre la demolición del edificio y garantizar que las asociaciones de memoria histórica tengan un papel central en el futuro de este espacio.